Datos rápidos:
- Uralita fue fundada en 1909 por los hermanos Roviralta en Cerdanyola del Vallès, con una licencia de la patente de fibrocemento de Eternit
- El nombre "Uralita" proviene de los montes Urales, de donde se extraía el amianto, y se convirtió en sinónimo de las placas de fibrocemento en España
- Bajo el control de Joan March, la empresa creció hasta tener 5.000 trabajadores y producir más del 50% del fibrocemento español
- El doctor Rodríguez Roisín demostró en 1975 la peligrosidad del amianto, poniendo a Uralita en el punto de mira de cientos de demandas
- La empresa cambió su nombre a Coemac en 2015, quebró en 2020 y dejó de cotizar en 2022, dejando un legado tóxico que aún perdura
Contenidos:
A lo largo del siglo XX, pocas empresas han marcado tanto el paisaje industrial y urbano de España como Uralita. El nombre "Uralita" incluso se convirtió en sinónimo de las onduladas placas de fibrocemento que cubrían tejados, naves industriales y cubiertas de todo el país.
Pero detrás de este éxito comercial se esconde una historia compleja, llena de ambición, persecución política, una grave crisis de salud pública y, finalmente, una quiebra empresarial que ha dejado centenares de víctimas. En este artículo le explicamos con todo lujo de detalles la historia de Uralita, el mayor productor de productos de fibrocemento con amianto del estado español.
La historia de Uralita comienza a principios del siglo XX, cuando el ingeniero industrial Josep Maria Roviralta Alemany (Barcelona, 1880 - Biarritz (Francia), 1960), descubrió durante sus viajes por Europa un material que combinaba cemento con fibras de amianto (asbesto) para obtener un material de construcción versátil, resistente, ligero, ignífugo y muy barato de producir.
La patente de este producto era explotada por la familia austriaca Hatschek. Ludwig Hatschek se considera el inventor del fibrocemento en Europa: trabajó durante 7 años en perfeccionar el producto y lo patentó, para después empezar a comercializarlo a través de la empresa Eternit. Los Hatscheck vendieron los derechos de explotación de esta patente a diferentes empresas a través de licencias. Los hermanos Roviralta compraron una de estas licencias.

La creación de la empresa Roviralta & Cía Ingenieros
Josep Maria Roviralta y su hermano Manel obtuvieron una licencia para fabricar este producto en España, y el 11 de marzo de 1909 fundaron la empresa Roviralta y Cía en Cerdanyola del Vallès. El crecimiento fue imparable: a mediados de los años veinte ya contaba con 350 trabajadores, y cinco años más tarde había doblado la plantilla hasta los 700.

El nacimiento de la marca "Uralita"
El material que fabricaban (cemento mezclado con fibras de asbesto), fue bautizado como "uralita" en referencia a los montes Urales, de donde se extraía el amianto en forma de roca que más tarde se procesaba para la fabricación de las placas, tubos y diferentes productos de fibrocemento.
De hecho, como explicamos en nuestro artículo sobre qué es el crisotilo, es en la zona de los Montes Urales donde se encuentra el mayor yacimiento de amianto del mundo, que hoy en día se sigue explotando a través de la empresa Uralasbest (la extracción y uso del amianto todavía es legal en muchos países del mundo).
Crecimiento y expansión por España
La marca Uralita se convirtió rápidamente en sinónimo del sector de la construcción, permitiendo instalar cubiertas, canalizaciones y depósitos de agua de forma rápida y económica. La factoría de Cerdanyola del Vallès producía todo tipo de productos para todo el mercado nacional.
Por supuesto, en aquella época no se sabía sobre el potencial tóxico del amianto.


Como curiosidad, y como se puede ver en los dos anuncios de arriba, durante la primera mitad del siglo XX las oficinas comerciales de Uralita en la ciudad de Barcelona estaban en la Plaza Antoni López nº 15, al final de la Vía Laietana (actualmente Plaza Idrissa Diallo).
La persecución franquista y el traspaso de la empresa a Joan March
Los problemas de los hermanos Roviralta y su empresa llegaron una vez finalizada la Guerra Civil. La dictadura franquista los puso en el punto de mira por su condición de republicanos, y los acusaba de masones por haberse relacionado con las esferas modernistas de la ciudad, por ejemplo asistiendo a las tertulias del café Els Quatre Gats.
Bajo la presión del régimen, los Roviralta se vieron obligados a vender el negocio a Joan March y Ordinas, el poderoso magnate mallorquín que había dado apoyo económico a Franco.
Los Roviralta conservaron derechos económicos vitalicios sobre los resultados de la empresa, pero perdieron el control de un negocio que ellos habían creado y que estaba destinado, durante las siguientes décadas, a convertirse en un gigante industrial de gran envergadura.
La expansión de Uralita: un imperio del fibrocemento

Bajo el control de Joan March, Uralita vivió su época de oro. La empresa cambió su nombre a Uralita S.A., abandonando la denominación original de "Roviralta Ingenieros", y el tamaño de la empresa entre 1947 y 1985 creció en varios órdenes de magnitud.
De hecho, durante la época de mayor crecimiento, el 77% del amianto importado a España se destinaba a la fabricación de fibrocemento, y más del 50% de esta producción era de Uralita. La empresa llegó a tener 5.000 trabajadores en todo el grupo y se consolidó como el principal productor español de fibrocemento.

La fábrica de Cerdanyola del Vallès, que operó entre 1907 y 1997, fue el centro neurálgico de la producción. Pero Uralita no se limitó a Cataluña: abrió plantas en Getafe y en otras localidades del Estado, además de adquirir fábricas en Portugal y otros países europeos. Con el tiempo, el grupo se diversificó en tejas, tuberías, placas de yeso (con la marca Pladur) y, especialmente, aislantes térmicos y acústicos.
Línea de productos fabricados por Uralita
Roviralta Ingenieros y más tarde Uralita S.A., fabricaron una miríada de productos en base a fibrocemento con amianto. Las placas grises que todos conocemos como "placas de uralita" son el producto más famoso, pero hubo otros.
La lista completa de productos fue:
- Tejas y recubrimientos cerámicos
- Cerámica plana
- Tubos y canalizaciones
- Depósitos y tanques para almacenar líquidos
- Bajantes y canales
- Jardineras
- Productos de aislamiento bajo la marca "Ursa"
- Paneles aislantes en fibra de vidrio
- Paneles tipo XPS
- Yesos
- Yeso en polvo
- Placas de yeso laminado (la famosa marca Pladur)
- Productos para protección pasiva contra incendios
- Suministros para aparatos sanitarios (tuberías, canalizaciones, desagües)
Las primeras sospechas: cuando la exposición al amianto empezó a afectar a trabajadores y personas
A pesar de las propiedades maravillosas de la uralita, ya desde inicios del siglo XX había evidencias científicas que señalaban que el amianto era perjudicial para la salud.
En el caso de Uralita, fue en la década de los años setenta, durante los últimos años del franquismo, cuando se empezaron a publicar los primeros estudios de los impactos de la exposición al polvo de amianto.
El primer estudio médico sobre los peligros del amianto en España
Ya en los años 40 del siglo XX se habían publicado estudios en Estados Unidos y Alemania sobre los más que probables peligros del polvo de amianto, pero no fue hasta los años 70 que se realizó un estudio de las consecuencias de la exposición al amianto en el estado español.
Según podemos leer en un artículo de 2012 en Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia escrito por Alfredo Menéndez-Navarro, la historia fue la siguiente:
Fue un grupo de jóvenes médicos con fuertes convicciones antifranquistas, que trabajaban en los años 70 en el recientemente creado Departamento de Neumología del Hospital Clínic de Barcelona, quienes establecieron las bases para vincular de manera definitiva las bases de la dimensión social del problema del amianto en nuestro país.
El más destacado de este grupo sería el doctor Roberto Rodríguez Roisín (médico residente de último año en el citado departamento) quien en septiembre de 1973 viajó desde el Hospital Clínic al Hospital Brompton de Londres para continuar su formación en el laboratorio de función pulmonar.
En Londres tuvo contacto con trabajadores británicos afectados por la asbestosis y esto despertó su interés por la materia, a la cual dedicó su tesis doctoral, que defendió en la Universidad de Barcelona en octubre de 1975. En colaboración con su colega César Picado Valles, el doctor Rodríguez Roisín empezó a trabajar con el comité de empresa de la fábrica Uralita de Cerdanyola, donde examinaba a los trabajadores afectados y proporcionaba apoyo científico a las reclamaciones de la plantilla sobre los riesgos laborales que suponía el amianto.
Este trabajo, que culminó durante los primeros años de la transición, consolidó al Departamento de Neumología del Hospital Clínic como un referente nacional en investigación sobre asbestosis y contribuyó a la concienciación pública sobre los riesgos del amianto.
LA LITERATURA MÉDICA ESPAÑOLA SOBRE LOS RIESGOS DEL AMIANTO DURANTE EL FRANQUISMO
Alfredo Menéndez-Navarro
Departamento de Historia de la Ciencia, Universidad de Granada
Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia, vol. LXIV, nº 1, enero-junio, págs. 7-36
Enlace al artículo (archivo pdf)

Además de demostrar la peligrosidad del amianto, la publicación en 1975 de la tesis doctoral del doctor Roisín titulada Aspectos fisiopatológicos de la asbestosis pulmonar puso a Uralita en el punto de mira de las demandas de centenares de trabajadores, familiares de trabajadores y vecinos cercanos a la factoría que durante años estuvieron respirando las fibras de asbesto sin saberlo y que empezaban a pagar las consecuencias con problemas de salud.
A pesar de todas las evidencias, y aunque se tomaron medidas de seguridad a nivel de plantilla y de procesos productivos para minimizar la inhalación y contaminación ambiental con fibras, Uralita continuó trabajando con amianto hasta 1997.
La última etapa: nuevas marcas y productos
Con la progresiva prohibición de los diferentes tipos de amianto a finales de los años 90 y principios de los 2000, Uralita migró hacia otras líneas de productos siempre dentro del mundo de la construcción.

Pladur, Agiss y Adequa: también marcas de Uralita
A finales de los años 90, con el crecimiento logrado en décadas anteriores y con una visión más global del sector de la construcción, Uralita creó varias líneas de productos específicos para aplicaciones concretas:
- Pladur: la famosa marca de placas de yeso laminado, ampliamente utilizada aún hoy en día, también era una marca del grupo Uralita
- Agiss: yeso en polvo para mezclar con agua y conseguir acabados de calidad
- Adequa: línea de canalizaciones y tubos de evacuación en base PVC
La línea de productos de aislamiento "Ursa"
A principios de los años 2000, Uralita dio un giro estratégico para alejarse del legado tóxico del fibrocemento, que fue prohibido totalmente en el año 2002. El grupo adquirió la división de aislantes de la empresa alemana Pfleiderer AG, que en aquel momento pasaba por una situación económica compleja. Esta adquisición dio lugar a la creación de Ursa , la filial de productos de aislamiento que se convertiría durante unos años en el corazón del negocio. Ursa, de hecho, llegó a representar en el año 2007 la mitad de la facturación del grupo Uralita.
En el momento de máxima expansión Ursa tenía 13 fábricas en Europa: en Francia, Alemania, Italia, Eslovenia, Bélgica, Hungría, Polonia y Rusia, además de España, y estaba activa en las dos áreas de producto más avanzadas en aquella época: el aislamiento a base de fibra de vidrio y el aislamiento fabricado con materiales plásticos, principalmente productos XPS, que eran resistentes a la humedad y ofrecían un buen aislamiento térmico.
La modernización de los diferentes Códigos Técnicos de la Edificación en el estado español y en toda Europa (con mayores exigencias en cuanto a aislamiento térmico y acústico y eficiencia energética para nuevas viviendas) presentaba una nueva oportunidad para Uralita a través de su filial de aislamientos Ursa.
No obstante, el estallido de la crisis inmobiliaria en el año 2008 y la consecuente paralización del sector de la construcción durante casi una década (así como las demandas de extrabajadores y personas afectadas por el polvo de amianto) significó el principio del final de la compañía.
Las demandas, el cambio de nombre a "COEMAC", y la quiebra final
La herencia del amianto junto con la grave crisis del sector de la construcción del periodo 2008 - 2015 acabó pasando factura y la empresa quebró y desapareció definitivamente en el año 2020.
Demandas contra Uralita
A medida que las enfermedades (asbestosis, cáncer de pulmón, mesotelioma) aparecían entre los trabajadores y los vecinos de las fábricas, las demandas judiciales se multiplicaron. Uralita fue condenada en diversas ocasiones a pagar indemnizaciones millonarias.
En concreto, la mayor compensación a la que tuvo que enfrentarse Uralita fue una condena de 3,4 millones de euros en el año 2019, que se sumó a otros 24 millones anteriores que la empresa tuvo que pagar a trabajadores, familiares de trabajadores y vecinos de la fábrica de Cerdanyola del Vallès, así como también demandas procedentes de trabajadores de otras factorías (Getafe, Sevilla...).
El representante de los trabajadores contra Uralita y sus otras marcas (como Rocalla) fue la cooperativa de abogados Col·lectiu Ronda.
Las constantes apelaciones de la empresa contra las sentencias, la ocultación de los diferentes estudios sobre los efectos del amianto en las personas, los sucesivos retrasos en el pago de las indemnizaciones con la excusa de que se podrían ver afectados los resultados económicos, y la progresiva sensación de falta de humanidad y empatía hacia los afectados deterioraron de forma muy grave la imagen de Uralita a escala nacional.
Venta de Ursa y nueva denominación: Coemac
En el año 2015 se produjeron dos hechos destacados que marcaron el principio del final de la empresa. En aquel momento Uralita estaba sufriendo ciertas dificultades económicas, primero por las diversas demandas en marcha, pero principalmente a causa de la crisis del sector de la construcción del periodo 2008 - 2014.
Acorralada entre la crisis económica y del sector de la construcción y las constantes demandas, la empresa realizó un cambio de nombre: Uralita pasó a denominarse Corporación Empresarial de Materiales de Construcción (COEMAC). La dirección de la empresa argumentó que la denominación comercial Uralita "ya no respondía ni a servicio ni a producto alguno ofrecido por la compañía".
El cambio de nombre se produjo poco después de la obligada venta de la división de aislantes Ursa para reducir la deuda de 320 millones que arrastraba la empresa. Ursa desde aquel momento pasó a manos de un grupo de fondos liderados por KKR.
Concurso de acreedores, quiebra y desaparición
Pero el cambio de nombre y la venta de su división más rentable no sirvió para esquivar el pasado. En junio de 2020, Coemac se declaró en concurso de acreedores, al no poder hacer frente a las indemnizaciones por daños causados por el amianto. Aquel mismo año, la Audiencia Provincial de Madrid la condenó a pagar 3,5 millones de euros a 14 familias de Cerdanyola y Ripollet.
En marzo de 2022, Coemac dejó de cotizar en bolsa. Con esto se cerraba la historia de una empresa que había sido durante más de un siglo un símbolo de la industria española, pero que también había dejado una estela de enfermedades, muertes y una herencia tóxica que todavía hoy persiste en tejados y cobertizos de todo el país.
Un legado tóxico que todavía perdura

Hoy, el nombre de Uralita continúa siendo sinónimo de las placas de fibrocemento con amianto que todavía cubren miles de edificios en Cataluña y en el resto de España. La retirada de este material es la herencia que la empresa ha dejado a generaciones enteras.
En RetiradaAmiant.cat trabajamos cada día para eliminar este residuo de hogares, entornos escolares, empresas y edificios públicos, poniendo fin placa a placa, a una historia que ha durado muchos años y que esperamos termine pronto.

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